Javier Amigos

Actualizado: 22 ene

"Dios me ha demostrado que el cara a cara con Él nunca deja impasible"


Ya había tenido experiencia de evangelización, con el grupo Kerygma, en varias ocasiones, pero esta era especial para mí porque era en mi ciudad y en la zona donde sabía que iba a encontrarme con mis amigos y estaba especialmente nervioso, aunque tenía claro que iba a servir al Señor en la calle.


Empezamos a prepararnos para salir y lo primero que hizo el Señor en mí fue quitarme la vergüenza y permitirme salir a evangelizar con la fuerza que solo Él puede darnos.



Recibiendo la bendición antes de salir a evangelizar

Nos acercamos a todos los que pasaban sin excluir a nadie, dando rollitos con su Palabra [citas de la Escritura impresas en folios de colores, enrolladas a modo de canutillo, que repartimos a la gente], bendiciendo a los que no querían escucharnos y acompañando al altar a los que nos atendían, que gracias a Dios fueron muchos.


Me llamó la atención un par de muchachas que acompañamos ante el altar y después de dejar sus peticiones y sus velitas empezamos a orar sobre ellas. No habíamos hecho más que empezar a rezar cuando una de ellas ya estaba llorando. Dios me ha demostrado que el cara a cara con Él nunca deja impasible.


También fue impresionante la cantidad de personas que entraron en la iglesia, en su mayoría jóvenes que quedaban impresionados por el ambiente que se respiraba dentro, la presencia de Jesús, los cánticos, la oración de los hermanos... Fue una noche potente en la que el Señor estuvo muy presente y muy vivo. ¡Gloria a Dios!

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